Y cada vez que me dices que me echas de menos se me retuerce un poco más el corazón, se me atraganta el aire, me aprietas la garganta y la pena se vuelve más amarga.
Y la distancia y el tiempo se ríen de mí desde mi ventana, desde la ventana que tantas veces me ha visto derramar alguna lágrima esperando ver a un bicho pasar.
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