martes, 5 de febrero de 2013

Es por ellos que bebo un poco menos, y respiro un poco más.

Voy a mirarte a los ojos, que es donde nunca me podrás mentir. Lo sé, la cara oculta de todos tus miedos.
Siempre he dicho que hay un brillo especial en tus ojos, algo cuando me miras, eso que dicen que se ve cuando quieres a alguien. Cuando una respiración te acelera el pulso y un adiós te parte la espina dorsal. El brillo de tus ojos es como cuando te asomas a un precipicio del que sabes que puedes o caerte o quedarte al límite para siempre, y aún así te asomas y si hace falta, te tiras, porque es mejor tirarte que no haberte asomado nunca.
Si tus ojos brillaran menos, ya no tendría sentido estar pegada a ti.
Es allí, en el viaje que suelo hacer hasta tu mirada, donde te veo, donde te encuentro y te abrazo, es como cuando estás desnuda y no puedes esconder nada porque no tienes bolsillos.

Y ¿sabes qué es lo más especial? Que nadie más lo ve, que la luz que desprenden tus ojos solo es visible para aquella a quien quieren ver.


¿Dónde esperas? Yo me quedo. 0:38
Y con un gesto, con un parpadeo, haces luz.

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