Qué poco sabe el mundo, y cuánto se creen que saben. Alguna vez alguien me enseño que no hay sensación mejor que estar frente a una persona de la que tú sabes algo mientras ella se hace la loca. Así me siento yo a diario.
Veo miles de personas que hablan sobre cosas que no han sentido, sobre momentos que no han vivido y sobre canciones que ni siquiera han escuchado. Veo personas que hablan de futuros sin saber que el mañana, dentro de unas horas, ya no existe. Veo personas que dicen 'nunca' sin saber que no es más que una manera de decir siempre, y que siempre y nunca son palabras tan llenas, que por momentos se vacían.
Personas que hablan de frío sin haber sentido nunca como se hielan las lágrimas, como se derrite el sol. Personas que hablan de soledad sin saber lo que es gritar hasta que te duele la garganta, hasta que el grito se difumina con el canto de los pájaros, y que nadie te oiga. Veo personas que hablan de pena sin saber qué se siente cuando alguien te llama desde lejos, desde muy lejos, y se te rompe el alma porque nada en el mundo podría conseguir que fueras allí.
Personas que hablan de amor sin saber lo que es llorar de alegría de ver a otra persona feliz.
Y de tantos sentimientos que no puedo describir, porque, simplemente, no he sentido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario