Esa sensación de: sé que hay alguien que puede quererme bien, darme estabilidad y una vida tranquila. Noches serenas, películas los domingos y llevarme a cenar a un sitio caro. Esa sensación de: prefiero alguien que me quiera más aunque peor, que me coja de la mano y me lleve a una montaña rusa. Que me de noches de risa y llanto, que odie los domingos y que me invite, si cae, a una hamburguesa.
A ver qué puta mierda haces cuando una persona te ofrece el cielo, pero prefieres arder con otra en el infierno.
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